DNA Strand

El virus de la influenza porcina (SIV) es considerado como uno de los principales virus respiratorios de los cerdos. La enfermedad clínica de la "gripe porcina" puede ser causada por una serie de distintas cepas que pueden ser detectadas con pruebas de reacción en cadena de polimerasa (PCR), un método de prueba rápido y preciso que, en este caso, analiza los hisopos nasales y fluidos orales de animales individuales o muestras basadas en corrales.

La composición genética variable de las diferentes cepas es un resultado de la habilidad del virus para combinar elementos de diferentes cepas en una nueva cepa mediante un proceso llamado reordenamiento. La actividad de reordenamiento no se limita a las cepas de influenza porcina, sino que también incluye elementos de las cepas aviares y humanas. Las nuevas cepas virales pueden ser antigénicamente muy diferentes a las cepas de origen y los animales no tendrán una respuesta inmunitaria preexistente, incluso si han sido infectados anteriormente con SIV.

Por lo tanto, cualquier cepa recién reordenada tendrá un impacto negativo significativo en la eficiencia y rentabilidad de la producción porcina. Aunque la mortalidad en las infecciones por el SIV es moderada, la morbilidad es usualmente 100% con un inicio rápido de la enfermedad. Además, la presencia del SIV puede aumentar significativamente los efectos de otras enfermedades infecciosas respiratorias en la granja. El control mediante la vacunación es difícil debido a la estructura siempre cambiante y la composición antigénica de las cepas del SIV.

Los síntomas de la gripe porcina en los cerdos son similares a los síntomas en los humanos. En casos muy raros, el SIV puede ser zoonótico. El tiempo de respuesta general es el próximo día luego de recibir la muestra.

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